sábado, 15 de mayo de 2021

La ciudadanía movilizada: el nuevo enemigo

Fotografía de la movilización #ColombiaEnAlertaRoja #México en la CDMX el 8 de Mayo de 2021


El paro cívico que se vive en Colombia es el estallido de múltiples voces que aguantaban lo ‘que tocaba vivir’ y que ante un Gobierno que ha demostrado su ineptitud, pero que además es incapaz de comunicarse con su ciudadanía, no aguantó más. La reacción desproporcionada de la fuerza pública, la intensidad de los mensajes violentos del expresidente Uribe y el cómo un sector de la derecha corea, amplifica y multiplica mensajes incendiarios y fakenews ha evidenciado que ‘ante una Venezuela que no nos inicia la guerra’ y la inexistencia de ‘lafar’ armadas la ciudadanía movilizada se convirtió en el nuevo enemigo.

(Publicado en www.rosacris.co

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Por Rosa Cristina Parra

México, Mayo 13, 2021. Lo que se ha demostrado en las calles desde el 28 de Abril es un masivo hartazgo de una Colombia que no aguanta más la violencia, la desigualdad, la inequidad y la corrupción. El hartazgo hacia un gobierno que ha sido incapaz de conectarse con la ciudadanía, que no sabe comunicarse para aprovechar la movilización ciudadana para la construcción de las políticas públicas. Un presidente que en medio de la coyuntura más compleja de la historia reciente en el mundo, la pandemia por el COVID19, no solo ha mostrado su inexperiencia e incapacidad para generar respuestas articuladas sino que es cínico en sus actuar y ante la movilización masiva y ciudadana su única solución, obviamente haciéndole honor a su mentor, es el despliegue de la fuerza pública y la violencia.

¿Cómo llegamos hasta este punto?

La acumulación de una deuda histórica con muchas comunidades que no solo fueron oprimidas y despojadas desde la conquista, la colonia y la época de la esclavitud, sino que hemos dejado y mantenido en condiciones de vulnerabilidad. Esta deuda se traslapa con las heridas abiertas por la violencia política, que se contaminaron con la cultura mafiosa que nos permeó desde la época de los grandes carteles del narcotráfico y que se infiltró en casi todos los espacios políticos de gobierno en el país. (Proceso 8000, Parapolítica)

Sumado a los problemas históricos, en los últimos tres años hemos visto cómo el gobierno nacional, junto con el partido que lo respalda, ha venido cooptando todas las “ías”, (Fiscalía, Procuraduría, Defensoría, Contraloria) los organismos que se crearon para luchar contra la corrupción, velar por la protección de los derechos humanos, y hacerle control al gobierno. Nos quedamos sin instituciones que garanticen imparcialidad y equilibrio de poderes. El Fiscal Francisco Barbosa es el mejor amigo del Presidente, y no tiene experiencia como penalista; la Procuradora Margarita Cabello era su Ministra de Justicia; el Defensor del Pueblo, Carlos Camargo, quien no tiene experiencia en derechos humanos, es exalumno de la Sergio Arboleda, universidad de la que es egresado el presidente y que ha estado muy vinculada al partido de gobierno; y el Contralor, Felipe Córdoba, fue elegido en el Congreso por las mayorías que respaldan al gobierno, y llegó incluso a proponer que un aeropuerto en Manizales se llame Iván Duque. Además el Presidente influye en otras instituciones que también requieren independencia como la Corte Constitucional, donde logró que, Paola Meneses, compañera de colegio, fuera Magistrada y nombró a Bibiana Taboada, hija de su exministra y embajadora Alicia Arango, como co-directora del Banco de la República. 

En otra capa de contexto, este año en Colombia un líder social ha sido asesinado cada dos días. Desde la firma del Acuerdo con las Farc en 2016, han asesinado a 1.166 personas defensoras de derechos humanos, líderes sociales o excombatientes. El gobierno de Iván Duque no ha cumplido con los compromisos que corresponden en materia de gestión y atención con las comunidades en los territorios donde antes las Farc tenían presencia. 

Decisiones relacionadas con el uso de glifosato, el fracking o iniciativas como el puerto en Tribugá, han demostrado también la falta de conexión entre el gobierno nacional y las comunidades que esperaban un enfoque más centrado en los territorios. Incluso, el gobierno ha buscado a través de una gestión diplomática poner en entredicho el cumplimiento de las Farc al acuerdo, para encontrar formas de romperlo y echar para atrás los compromisos que le corresponden al Estado. 

Y para rematar, el presidente Iván Duque, a quien muchos celebraron por ser el ‘más joven’, (y nos ha salido ‘cantante’, ‘bromista’, ‘deportista’, ‘mandadero’ y ‘presentador’), no solo ha evidenciado ser el más inexperto, sino que fue a este presidente al que le tocó enfrentar la crisis ocasionada por el COVID19, un año muy doloroso. Alrededor de 80 mil personas han fallecido en el país; muchas familias llevan meses sin verse; se cerraron los vuelos internacionales por seis meses y muchas ciudades entraron en cuarentenas estrictas. Un año que en términos económicos produjo una contracción del PIB del -6.8%, que creó un aumento del desempleo y de la pobreza que nunca antes se había visto en Colombia. 

En este entorno, el gobierno decide presentar una reforma tributaria que afectaba particularmente a la clase media y que, aunque ampliaba la posibilidad de un ingreso solidario a las personas más pobres, no tocaba estructuralmente a las clases más altas, quienes son un porcentaje menor de la población pero concentran el mayor porcentaje de la riqueza económica (tenemos seis personas dentro de la lista de multimillonarios de Latinoamérica según Forbes). Además, que si bien es necesario tener una reforma fiscal que reorganice el esquema tributario en forma solidaria para impulsar la reactivación luego de la pandemia, el gobierno no supo comunicarla (Los huevos del ministro) ni llegar a acuerdos, presentaron además la reforma en salud, igualmente cuestionada, y se conoció la decisión del gobierno de crear 500 puestos en la Procuraduría, 1670 en la Contraloría y 1000 cargos en la Registraduría, creando más burocracia con altos sueldos, entre otros muchos gastos, como el programa diario en televisión del presidente. 

Mientras vivíamos ocho años de gobierno de Alvaro Uribe, ocho de gobierno de Juan Manuel Santos y tres de Iván Duque se empezó a dar paso una ciudadanía que se conecta para movilizarse. El uso de las redes sociales y de aplicaciones de mensajería han permitido que otras voces tomen los espacios de opinión pública, que se gesten movimientos que sacan millones de personas a las calles como sucedió con la marcha contra las Farc en 2008 o que reaccionan en forma rápida a hacer presión e incidencia como en 2016 con iniciativas como #PazalaCalle que, junto a otros movimientos, defendió lo que se había alcanzado en La Habana para que finalmente se aprobara el Acuerdo. 

Esa Colombia conectada es la que hoy se ha conectado y expresado en las calles, la que está inundando las redes sociales con todo tipo de expresiones, la que está llorando sus muertos, jóvenes en su mayoría, asesinados muchos por la fuerza pública o por ‘grupos de civiles armados’ impulsados por los discursos y el dinero de quienes quieren seguir manteniendo la guerra.

¿A quiénes les interesa mantener la guerra? 
La ciudadanía movilizada: el nuevo enemigo

Cuando en 2008, como coordinadora general de la Movilización Mundial contra las Farc, los periodistas me preguntaban si no temía represalias de las Farc por el mensaje contundente con el que estábamos convocando a esas marchas, siempre les respondí que no le temía tanto a las Farc como a quienes les interesaba seguir manteniendo la guerra. Y hoy lo confirmo, temo por las muchachas y los muchachos que están en primera línea y por personas como Lucas Villa, líder juvenil y manifestante quien fue asesinado en el Viaducto en Pereira. Yo le temo a quienes quieren seguir haciendo la guerra y por eso admiro más a la Colombia movilizada que grita en las calles que les quitaron tanto, que les quitaron hasta el miedo. 

Y esa ciudadanía joven que no teme, que se enfrenta, que graba videos y los comparte en TikTok, que transmite desde las calles en Instagram, ha llamado la atención de Greta Thunberg, Kim Kardashian, Kendall Jenner, Demi Lovato, Justin Timberlake, Roger Waters, Don Omar, Residente, además de un grupo muy nutrido de artistas de Colombia Adriana Lucía, Chocquibtown, César López,  J Balvin, Shakira, Maluma, Juanes, Carlos Vives junto a deportistas como Falcao, James Rodríguez, el Tino Asprilla, René Higuita, Yoreli Rincón, Juan Fernando Quintero, Jackeline Rentería, Dávinson Sánchez, Duván Zapata, Luis Fernando Muriel, Yerry Mina y Nairo Quintana… entre muchas otras personas influyentes en la opinión pública en Colombia y el mundo. 

Y esa ciudadanía movilizada ha enviado cartas a organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos; invadió las transmisiones de la ONU de la semana pasada para decir SOSCOLOMBIA y se ha visto en decenas de ciudades en el mundo, con marchas, plantones y protestas llenas de música y color. 

Esa diversidad de expresiones y más es la que se vive en cientos de ciudades de Colombia, en calles y carreteras, desde la Costa Atlántica hasta la frontera con Ecuador. No ha sido solo una movilización en las ciudades; en los territorios que han tratado de crear otros escenarios luego de la desmovilización de las Farc y donde las bandas criminales emergentes (entre exAUC y exFarc) y el ELN siguen aún generando violencia, la gente también ha salido a marchar. 

Todas esas expresiones de una Colombia que está buscando entenderse en las calles, que abraza a miembros de la Policía y el Ejército cuando respetan la movilización pacífica; que ha logrado una amplia visibilización internacional y ha demostrado una ciudadanía conectada, robusta, madura y con voluntad de organizarse, que se sienta en mesas de diálogo con mandatarios locales y acuerdan cómo mantener la protesta protegiendo a toda la ciudadanía tiene hoy a quienes quieren mantener la guerra generando los actos más desesperados para que nos enfrentemos como sociedad civil y caigamos en actos tan absurdos como los que se han evidenciado en Cali, Jamundí y Popayán. 

Desde el expresidente Alvaro Uribe, el Centro Democrático, partido de gobierno, y funcionarios de Gobierno se han dedicado a asociar a las personas que se movilizan, en el discurso ‘público,’ con ‘el terrorismo’ “influenciadas por el castrochavismo’ que se quiere tomar Colombia. Un discurso de extrema derecha que ha cooptado cultural y socialmente a un sector ciudadano, personas de todos los estratos, especialmente de los medios y altos, que se han desconectado de lo que realmente sucede en los territorios.

¿Quiénes son? ¿Quiénes han encontrado en la ciudadanía al nuevo enemigo? Quienes no quieren un nuevo pacto social en Colombia; quienes hacen parte de una clase política y dirigente cómplice de la corrupción; quienes no quieren que se les cuestione su enriquecimiento ilícito; quienes no quieren responder por su complicidad con grupos armados ilegales para asesinar y desplazar a las personas y despojarlas de sus tierras; quienes han vendido el país poco a poco a los intereses de privados y han ‘tecnificando el campo’ mientras dejan a comunidades populares, afros, campesinas e indígenas sin tierra y sin agua y sin la posibilidad de seguir produciendo alimentos en forma sostenible; quienes tienen el control de los grandes emporios financieros y a la vez controlan los medios de comunicación ‘nacionales’; quienes han sido cómplices del narcotráfico, del lavado de dinero y del paramilitarismo; quienes deben pagar ante la justicia por 6.402 civiles asesinados y que fueron presentados como "bajas en combate" y mal llamados “falsos positivos”, son algunos de quienes hoy, para seguir manteniendo la guerra, convierten a la ciudadanía movilizada en el enemigo.

Lo más complejo es que aún esa ciudadanía movilizada no cobija todo el territorio y en espacios con presencia del ELN, las bandas criminales o bacrim (reducto de las autodefensas) y disidencias de las Farc los asesinatos de líderes sociales y los desplazamientos masivos continúan. 

De un gobierno que no sabe escuchar 
a un gobierno que utiliza la fuerza pública para ‘solucionar’ los reclamos sociales.

Esta ciudadanía movilizada ya venía siendo estigmatizada. Luego de que en 2019 se habían dado en Chile y Ecuador grandes movilizaciones ciudadanas, para noviembre de ese año las centrales obreras y colectivos estudiantiles anunciaron un paro nacional contra una serie de medidas de gobierno a las que se le llamó ‘el paquetazo de Duque’. La convocatoria socialmente recogió también la indignación social que se generó luego de que se conociera la muerte de alrededor de 18 niñas y niños tras un bombardeo de las fuerzas militares a un campamento de disidentes de la guerrilla.   

El partido de gobierno, en voz del expresidente Alvaro Uribe, declaró en ese entonces que la convocatoria era un intento del Foro de Sao Paulo para desestabilizar el gobierno, que “el derecho de la protesta social no podía estar al servicio de anarquistas internacionales y de grupos violentos” y que los grupos delincuenciales se escudaban en menores de edad que salían a marchar y además predijeron que habría vandalismo y violencia. Ilegalmente cuerpos de seguridad realizaron allanamientos en medios de comunicación alternativos y organizaciones sociales, y se militarizaron las ciudades. Se declaró el cierre de fronteras terrestres, algunas ciudades decretaron ley seca y otras toque de queda. 

La movilización fue multitudinaria y en diferentes ciudades en el exterior también se presentaron encuentros. Se presentaron actos vandálicos, en forma aislada, con la evidente intención de opacar la protesta pacífica. Sin embargo, comenzaron a extenderse rumores de que ‘grupos de venezolanos llegarían a robar a los conjuntos residenciales’ en particular en Bogotá y Cali. De la misma forma en que las cadenas de mensajes se movían a través de los dispositivos electrónicos la gente comenzó a evidenciar que no se estaban presentando saqueos; se reportaron casos donde se observaba a civiles bajar de camiones custodiados por la Policía y en otros casos se evidenció directamente la violencia de la fuerza pública contra jóvenes en las protestas y en barrios en la periferia de las ciudades. Colombia entonces caceroleó y las noches se llenaron del estridente sonido desde las ventanas, acatando las órdenes de toque de queda, o desde encuentros simbólicos en los parques cuando era posible. Durante dos meses, casi todos los días se generaron marchas y protestas en el país y en diferentes ciudades en el mundo. 

Cinco personas murieron, entre ellas Dilan Cruz quien, en el centro de Bogotá, recibió un proyectil en la cabeza de manos de un policía del ESMAD. Más de 750 personas resultaron heridas, entre policías y civiles.

Para ‘dar solución’ a la situación que se presentaba en las calles el gobierno nacional convocó a la Gran Conversación Nacional como mecanismo ‘para llegar a acuerdos’. El Comité del Paro se rehusó a participar; muchas organizaciones y personas desde la sociedad civil impulsamos conectar las movilizaciones en las calles con esos espacios donde el gobierno nacional marcó la agenda, indicó a quiénes invitar y anuló siempre a quienes les contradecían porque “los éxitos del gobierno eran muchos” aunque no se presentaran resultados. 

Cuatro meses de conversaciones sin ningún avance real. Cuando iban a presentarse formalmente “los resultados” y se habían convocado ya nuevas protestas inició la pandemia. A los pocos acuerdo alcanzados, como la firma del Acuerdo de Escazú, el gobierno no dio seguimiento.

El COVID19 le dió al gobierno de Duque un respiro.

Y aunque la pandemia ‘salvó a Duque’, 
el paro se descongeló.

Como mencionó el cantante Residente "Si un pueblo sale a manifestarse en medio de una pandemia es porque su gobierno es más peligroso que un virus”. Y ante las manifestaciones contra la reforma tributaria Iván Duque se dedicó a hacerle honor a la frase. 

La respuesta del gobierno desde el primer día de las movilizaciones ha sido la represión y la violencia de la fuerza pública. Con la excusa de actos de vándalos que infiltraban las marchas, la policía comenzó a recorrer nuevamente los barrios, a acorralar a las muchachas y a los muchachos que regresaban a casa o que se quedaban haciendo manifestaciones en calles y plazas. Y junto a ellos puso también el Ejército. A ambas fuerzas se sumaron grupos de civiles armados, provocados y envalentonados por discursos de ultraderecha, que especialmente en las noches salen a disparar y generar miedo en los barrios, o que se organizan estratégicamente para acciones como el ataque a la minga en Cali. El resultado de esta respuesta no puede ser más perturbador. Decenas de personas asesinadas por la policía, cientos de casos de violencia física, más de mil detenciones arbitrarias, víctimas de proyectiles dirigidos a los ojos y muchos casos de violencia sexual. (Al momento en que lea este texto revise en la cuenta de la organización TEMBLORES cuál es el último reporte)


Mucha infraestructura pública ha sido vandalizada, establecimientos comerciales y locales privados también. Se han bloqueado carreteras, entradas a ciudades y vías dentro de las mismas ciudades. Se ha interrumpido el transporte de alimentos, insumos y productos entre muchas ciudades. En algunos lugares se han creado corredores humanitarios pero ya, luego de más de dos semanas de paro muchas personas comienzan a exigir el desbloqueo de las vías para el libre tránsito. 

El gobierno retiró la propuesta de reforma tributaria, pero el daño ya estaba hecho con la agresión a la ciudadanía de parte de la fuerza pública. Y entonces, Iván Duque decide de nuevo convocar a una conversación nacional, pero comenzó invitando a dialogar a dirigentes políticos, líderes de opinión y a quienes había convocado en las mesas del año anterior. No ha querido encontrar espacios de diálogo con la gente movilizada. El Comité del Paro esta vez sí fue a uno de los encuentros, pero primero, llegaron reconociendo que no representan a toda la ciudadanía que está en la calle y no llegaron a un acuerdo inmediato de iniciar negociaciones, aunque el gobierno ha querido difundir mediáticamente su voluntad de diálogo. Mañana 16 de Mayo, está programado que por fin inicie la mesa de negociación entre el Comité del Paro y el gobierno nacional. El reto del Comité será poder recoger la mayor cantidad de reclamos de la ciudadanía movilizada y el del gobierno entender también que el Comité no representa a toda esa ciudadanía y que deberá generar los espacios y mecanismos de escucha reales en los territorios para escuchar más allá de los espacios en donde decide poner las reglas.

Mientras tanto la gente sigue en la calle, las movilizaciones en todo el mundo se realizan casi todos los días. La ciudadanía sigue visibilizando lo que sucede a través de las redes sociales #ColombiaEnAlertaRoja #SOSCOLOMBIA #SOSNOSESTANMATANDO #SOSCALI #SOSPOPAYAN #SOSBUGA #SOSBUCARAMANGA

El peligro: 
La manipulación para que la ciudadanía se enfrente entre sí. 
Del vote emberracado a los ‘ciudadanos de bien’ ‘los buenos somos más’. 

Los primeros días de las movilizaciones (28A, 1M), al parecer tomaron de sorpresa al gobierno y a su partido. La masividad, la diversidad, la alegría, la simultaneidad, la espontaneidad era como ver un ser mitológico de mil cabezas bailando y coreando en las calles de Colombia y el mundo. En varias ciudades se presentaron también actos vandálicos, contra la infraestructura de Transmilenio y el MIO por ejemplo, y simbólicamente en Pasto y Bogotá las personas que se manifestaban tiraron las estatuas de Antonio Nariño  en Pasto, Sebastián de Belalcázar en Cali y Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá.

Comenzaron a incrementarse los actos más violentos luego de las movilizaciones pacíficas durante el día, hasta la noche del 4 de Mayo en el que arremetieron contra las instalaciones de los Centros de Atención Inmediata de la Policía - CAI en varios barrios de Bogotá, incluso en uno le prendieron fuego con 10 policías dentro. 

Desde ese día inició la operación de comunicación de la “violencia ocurre por las manifestaciones”. Los medios de comunicación nacionales que no cubrían en su total diversidad lo que pasaba en el día en las calles ni reportaban lo que estaba sucediendo en las noches en las que la fuerza pública agredía a las personas en los barrios, comenzaron a centrar su atención en ‘la violencia’ y ‘el vandalismo’. Al tiempo, a través de contenidos que se enviaban por aplicaciones de mensajería y que luego aparecían publicados en redes sociales de influenciadores uribistas, líderes gremiales, miembros del partido de gobierno y funcionarios públicos hacían eco de la maldad del “narcoterrorismo chavista marxista cubano socialista” que está buscando apoderarse del país. Una estrategia de comunicación similar a la del voto emberracado en 2016, a través de la cual se manipuló con fake news e información tendenciosa a muchas personas para que votaran por el NO en el plebiscito del Acuerdo con las Farc.

En la medida en que la movilización se alargaba, mientras en la calle se comenzaron a escuchar los testimonios de jóvenes que están comiendo mejor en las ollas comunitarias en medio del paro que en sus casas, comenzó la contaminación mental y anímica de un gran sector de la población que no se siente identificado con las y los jóvenes y las comunidades que se encuentran en los bloqueos; que comenzó a reclamarles por seguir en la calle si ya habían retirado la reforma; que comenzó a quejarse porque no podían salir en carro de su casa; que empezó a evidenciar el miedo ante la vulnerabilidad por perder sus pertenencias materiales y a justificar las muertes de las muchachas y los muchachos en las calles porque seguro algo malo estaban haciendo. 

Luego de llamados de autoridades locales como el Alcalde de Pereira o de diversos mensajes del ex presidente Uribe alentando a los empresarios y ‘ciudadanos de bien’ de defenderse de ‘los vándalos’, las camionetas con vidrios polarizados y hombres en motocicleta comenzaron a recorrer las calles y a dispararle a los jóvenes. Líderes sociales en los territorios comenzaron a recibir amenazas y en ciudades con alta población estudiantil como Manizales y en zonas de Pereira y Armenia se esparcieron los rumores de “limpieza social”. También a raíz de publicaciones del ex presidente Uribe comenzó a posicionarse que Colombia estaba viviendo una “revolución molecular disipada”, teoría conspirativa divulgada por Alexis López un neonazi chileno que viajó dos veces a Colombia a dictar conferencias en la Universidad Militar Nueva Granada. 

El escenario para la tormenta perfecta: Cali

Todo fue escalando poco a poco en diferentes ciudades, pero en Cali todo se prestó para la tormenta perfecta. 

Cali es una ciudad próspera agroindustrial, empresarial y comercial pero con grandes déficits en atención a las comunidades más vulnerables por lo que vive una alta inequidad social. Ha recibido personas desplazadas por la violencia de todos los grupos armados y se encuentra en el camino de la alta migración venezolana que atraviesa el país buscando mejores oportunidades de vida al sur del continente. Cali es una ciudad que recibió muchas de las comunidades de excombatientes a quienes el gobierno nacional no les ha cumplido los acuerdos. Pero además, está en un enclave territorial de producción y rutas del narcotráfico, negocio que hoy controlan en Colombia los carteles mexicanos de Sinaloa,  Jalisco Nueva Generación, Los Zetas y los Beltrán Leyva y tristemente un gran sector social mantiene viva la cultura mafiosa heredada desde el Cartel de Cali. 

Después de más de una semana de protestas, y aunque la minga indígena ya se había sumado a las movilizaciones y se encontraba en diferentes lugares de Cali acompañando a los jóvenes en los puntos de resistencia, el fin de semana algunos de sus integrantes fueron atacados por hombres vestidos con camisetas blancas que disparaban desde camionetas polarizadas y que terminaron hiriendo a 10 personas del colectivo. El representante a la Cámara César Pachón presentó una investigación que recopila las imágenes y videos del ataque a la minga y la señaló como un acto premeditado.. 

Lo que sí fue evidente es que mientras el gobierno no se sentaba a dialogar con las y los jóvenes de Cali, no buscó a la minga para facilitar diálogos en los puntos de bloqueos, el Ministro de Defensa si fue a visitar una comunidad de alto poder adquisitivo en Cali y a hacer además demostración de la fuerza pública que llegaba a cuidarles. 

En medio de la crispación del momento la comunicación que se difundió por medios de comunicación y los testimonios y mensajes de personas de la ciudad comenzaron a evidenciar una situación muy compleja. Miedo de las personas que se sentían amenazadas por la cercanía de los bloqueos y por la presencia de la minga y que tenían rabia e indignación por no poder salir y movilizarse libremente por la ciudad. Junto a ello también empezó a evidenciarse un lenguaje racista, discriminatorio y violento, con eco en los medios de comunicación, que estigmatiza a la comunidad indígena y a jóvenes de las comunidades vulnerables y que sumado a los sentimientos de miedo y de rabia está convirtiéndose en el escenario propicio para que la ciudadanía se enfrente entre sí y que quienes cuentan con mayor poder económico y capacidad de armamento tomen el poder de la situación. (En uno de los videos Carlos Andrés Betancourt, edil de la comuna 22 de Cali por el partido Centro Democrático afirmó que en la zona tenían más de 25mil armas y que las iban a usar si tocaba) 

Lo que pasa en Cali es solo una pequeña parte de una fotografía que se amplifica en las principales ciudades del país. La brecha entre quienes tienen más y quienes menos tienen no es solo un tema de recurso económico; se ha generado tal distancia entre las personas que estamos viendo a quien es distinto como enemigo; nuestros privilegios si han nublado la empatía y no somos capaces de entender la dimensión de nuestras carencias luego de un año de pandemia frente a las carencias de una persona en situación de pobreza en el mismo año. 

Nos quejamos de ‘algunas medidas del gobierno’ pero como tenemos qué comer, dónde dormir y un ingreso, nos quedamos mejor en un estado seguro, pero nos da rabia porque luego de tanta ‘cuarentena’ un paro ‘que no nos representa’ bloquea nuestro derecho a movilizarnos. Nos frustramos por las afectaciones a nuestros negocios, porque no podemos mover productos y mercancías y como no hemos tenido buenas ganancias este año, ahora que podemos recuperarlas bloquean las vías, pero no comparamos que lo que no ganamos en este año de pandemia no se dimensiona con lo que una persona en condición de vulnerabilidad perdió porque se quedó sin trabajo, sin sustento, perdió el lugar donde vivía y escasamente ha logrado conseguir para sus alimentos. Más del 60% de la población colombiana hace parte de este segundo grupo, porque hace parte del sector informal de la economía, sin garantías de seguridad social. El 68% de la población ha pasado de comer tres veces al día a dos. Así el nivel de la emergencia social en el país. 

¿Cómo salir de esto? 
No hay fórmulas mágicas, 
ante una sociedad en conflicto el diálogo es el único camino. 

Hay voces que reclaman la cabeza de Duque, pero le queda poco más de un año de gobierno y la gobernabilidad en tiempos de pandemia requiere que le exijamos lo que debe hacer como dirigente. 

Por el lado de tomar decisiones que ayuden a desescalar en forma inmediata la violencia, el gobierno debe retirar de forma inmediata las fuerzas armadas de las calles, desmilitarizar las ciudades. Lo primero, proteger la vida.

Para generar los escenarios que permitan la concertación desde unos mínimos, dada la responsabilidad sobre los actos de violencia contra la población deberían renunciar de inmediato el Ministro de Defensa, Diego Molano y el Comandante del Ejército, General Eduardo Zapateiro. 

Para buscar procesos que den legitimidad a esclarecer lo que ha ocurrido en estos días, el Defensor del Pueblo debería renunciar para dar espacio a alguien competente e independiente. 

Eso en materia de decisiones políticas inmediatas. 

Por otro lado facilitemos todos los espacios y momentos posibles para generar diálogos, diálogos para la escucha, diálogos para conocernos, diálogos para encontrarnos, diálogos para saber la otredad, diálogos para contar nuestra mismidad. 

Escuchar a los jóvenes de Puerto Resistencia, a las familias en Siloé, acompañar los diálogos en Jamundí. Y que vayamos a dialogar en Buga, Popayán, Manizales, Medellín, Bucaramanga. Que nos sentemos a escuchar a la minga y que luego cambiemos los papeles y nos escuchen. 

¿Quiénes? Todas y todos y en colectivo. Urgen más procesos activos y transparentes de convocatoria colectiva con representatividad y que no sean utilizados con interés electoral.

Muchas personas acusan a “la izquierda” de infiltrar violentamente las movilizaciones; a Gustavo Petro y a líderes del Pacto Histórico de promover las protestas. Si bien hay algunos grupos de manifestantes que expresan públicamente su preferencia electoral, la mayoría de la ciudadanía movilizada rechaza que aparezcan vocerías que utilicen la coyuntura con interés electoral.

Urgen más autoridades locales que asuman su responsabilidad en los territorios y generen espacios, seguros e incluyentes, de negociación y mediación en lo local; más dinámicas colectivas como lo hizo la Cámara de Representantes que participó en audiencia pública en Cali.   

Luego de un año que nos ha demostrado que tenemos que pensar un mundo distinto, tenemos que asumir también responsablemente iniciar a construir YA una Colombia que genere una reconciliación real superando la violencia, la desigualdad, la inequidad y la corrupción, un estado social de derecho que aún no hemos tenido aunque desde 1991 definimos así a Colombia. No podemos pensar que todo puede seguir igual después de un año tan doloroso y de dos semanas que también han sido dolorosas pero además estruendosamente diversas y contundentes. 

Con tantas brechas, con tantas distancias, con tantas separaciones, con tantos intereses que buscan que nos confrontemos, que nos señalemos como contrarios, la expresión más patriótica para salir de la crisis en medio de la pandemia, pero a la vez más amorosa de un país que defiende ante todo la vida, depende de que todas y todos en Colombia procuremos los espacios para estar y construir en diálogo porque todas las vidas son sagradas. 

Actualización 15 de Mayo.  Luego de terminado este texto y antes de su publicación sucedieron otros hechos que es necesario también relatar.

Popayán: Se conoció que una joven de 17 años se quitó la vida en Popayán, Cauca. La joven fue capturada por miembros del ESMAD de la policía en la calle, entre cuatro hombres la arrastraron y cargaron por la calle. En el camino ella gritaba que la estaban desnudando, que le estaban quitando el pantalón. La menor de edad fue llevada hasta la URI. Posteriormente fue entregada a su familia a altas horas de la noche. En la mañana, la joven publicó en sus redes que ella solo se encontraba grabando cuando los uniformados la abordaron y que “casi les da un mal” cuando la revisaron y se dieron cuenta que era menor de edad e hija de un policía. “Me manosearon hasta el alma” dice en su post. A las pocas horas se quitó la vida. 

¿Cómo afrontar tanto dolor? ¿Cómo además leer y escuchar a quienes ponen en duda la denuncia de la familia? ¿Cómo escuchar al General Alarcón diciendo que la denuncia que se ha viralizado en redes es desinformación hacia la fuerza pública? ¿Cómo entender las publicaciones en redes sociales de la Policía Nacional donde dice que su institución es “atacada por una noticia vil y ruin”, la cual es “replicada de manera irresponsable a través de redes sociales” cuando los videos evidencian el trato que le dieron a la menor. ¿Cómo, como mujer, como madre, como tía, leer las expresiones machistas y patriarcales que siempre le exigen a la mujer víctima demostrar que fue agredida porque le creen primero a su agresor? Ella ya no podrá hacer más para demostrarlo. Ella está muerta. 

Y ella no es el único caso en lo que va de las manifestaciones de mujeres abusadas sexualmente por miembros de la fuerza pública. Los cuerpos de las mujeres siguen siendo un campo de batalla.

Anoche fue asesinado otro joven en Popayán. La forma en que el ESMAD está utilizando indiscriminadamente el Venom está poniendo en inminentemente la vida de cualquier persona en el país.

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Jamundí. Luego de que el municipio se había caracterizado por movilizaciones pacíficas y por generar espacios de concertación entre las autoridades locales y las personas manifestantes, anoche fueron incendiadas el Consejo, la Alcaldía y la Secretaría de Hacienda. Aunque se había levantado la mesa de diálogo en el sector de Terranova los acuerdos se mantenían en proteger la vida y las manifestaciones pacíficas como se habían sostenido.

A alguien en Jamundí o en Colombia no le sirvió el tratamiento pacífico que se le dió al PARO en Jamundí, el acuerdo logrado para iniciar el levantamiento de lo bloqueos de manera pacífica, fue un mensaje nacional que incomodó lo suficiente para que anoche de manera extraña, se intentará manchar lo alcanzado” Duvalier Sánchez, Jefe de Gabinete de Jamundí. “acá todo es muy sospechoso, hay intereses de la política local y nacional involucrados

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En Buga durante se han generado enfrentamientos entre manifestantes y fuerza pública. A través de redes sociales se ha puesto en evidencia como miembros del ESMAD recorren las calles del municipio y lanzan gas lacrimógeno dentro de las viviendas. 

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En Bucaramanga, luego de enfrentamientos en la ciudad, han circulado videos en donde se observa a miembros de la Policía dentro de una instalación bancaria que después fue incendiada. Un caso similar a lo que había sucedido con el Hotel La Luna en Cali.

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Rosa Cristina Parra Lozano “Rosacris”, alias la araña, es comunicadora social y periodista, con una maestría en  administración pública. 

Tiene 23 años de experiencia en periodismo y comunicación. Se especializó en la práctica profesional en comunicación para el cambio social, luego de trabajar durante cerca de 10 años con diferentes agencias del Sistema de Naciones Unidas en Colombia, ONUSIDA - OPS/OMS - UNICEF, OIT-IPEC como directora y jefa de comunicaciones. 

Se convirtió en #laaraña, luego de que en 2008 fuera coordinadora general de la movilización mundial contra las Farc, que, en forma simultánea en 183 ciudades en el mundo, promovió la participación activa de cerca de 14 millones de personas en un proceso que se gestó durante un mes en diferentes plataformas virtuales. 

También ha sido coordinadora y activista en procesos de movilización ciudadana como el movimiento NO MÁS, Todos por la Educación, Paz a la Calle, Brigada Digital, KITUM activismo humanitario, Frena la Curva, entre otros. 

Vive en México desde 2011. Trabajó en la Secretaría de Gobernación, en el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal y en la Procuraduría General de la República.  Ha sido además consultora y asesora en comunicación política, comunicación pública y movilización ciudadana en diferentes procesos en Colombia, México, El Salvador, Guatemala, Bolivia y Cuba.

Es voluntaria de diferentes colectivos en Colombia y México, Colombia Soy Yo, Me Muevo por Colombia, El Avispero, KITUM. Hace parte de diferentes colectivos internacionales que están acompañando las protestas en Colombia: Defendamos la Paz Internacional, Me Muevo por Colombia (Mx) y de la iniciativa #DialogarparaAvanzar que está buscando articular procesos de diálogo para detener la violencia y gestar acciones de construcción colectiva como respuesta a la crisis.


jueves, 31 de diciembre de 2020

Del año de la escucha al año del Kintsugi

Describir con palabras lo que fue este 2020 es un ejercicio interminable y requeriría transitar por diferentes mapas sobrepuestos que relaten los caminos que confluyeron en nuestras almas, en nuestras mentes, en nuestros cuerpos, durante este año. Yo me dejé atravesar por todos los mapas en forma simultánea y tuve días y semanas entre los que transitar de un escenario al otro me resultaba confuso, porque caminaba sobre el mapa de mi alma, con las coordenadas del mapa de mi cuerpo, o dejaba que mi mente recibiera toda la información de los caminos de lo que pasaba en el mundo y explotaba en confusión mandando señales de rutas confusas al alma y al cuerpo. Así, así de enmarañado, de confuso, de perdido, de encontrado, de transitado sobre muchos planos estuvo este 2020, un ejercicio interminable de transitar, al que solo puedo decirle GRACIAS por traerme a este momento, a este lugar, en el que me encuentro y desde donde escribo. 

Hoy escribo desde el Paraíso, en forma literal porque es el nombre de la calle donde ahora vivo y en forma metafórica porque es el lugar que me cobija con todas las maravillas que nos han cuidado durante el segundo semestre del año y en donde me he dedicado a desenmarañar mis mapas y donde la vida me ha puesto para que cuide de mi cuerpo, de mi mente y de mi alma en estos momentos en donde necesito yo pasar al centro y entender cómo mi yo de ahora cruzará por todos los mapas en donde me involucro. 

Este año ha sido para mí un año privilegiado. Pude abrazar a mi familia, estar con mi mamá, mi papá, mi hermana, mis hermanos, mis sobrinas y mi sobrino, abrazar a mi abuela, abrazar a mi hija. Aunque desde febrero no siento los abrazos en físico de todas y todos, llego a este día con el privilegio de abrazarnos con la voz, en las llamadas, en video, de sabernos en este plano y de que hasta hoy ninguna, ninguno, se hubiera infectado por COVID19. 

Este año ha sido para mí un año privilegiado. Trabajé en un espacio afectuoso y con un equipo de personas increíbles que asumieron todos los cambios, con toda la creatividad posible, que actuaron en resiliencia no solo con respuestas específicas ante las circunstancias que se nos presentaron, sino ante los procesos mismos que venían andando. Un equipo que me abrazó, me protegió y permitió que mi yo con mis circunstancias de este año, estuviera cuidado y apoyado. Sin MOVILIZATORIO no me hubiera sido posible llegar hasta el día de hoy, tomar la decisión de venirme al Paraíso y tejer en remoto los procesos que me correspondían. Un equipo maravilloso que fue más resiliente conmigo y que pudo leer y comprender muchas más cosas de las que mi mente estaba leyendo en tiempo real. No alcanzarán las palabras para agradecer… Juliana, Lina, Mariana mi corazón se queda pequeño para reconocer su liderazgo y agradecer su comprensión y ayuda este año; Francisco, sabes bien cuánto agradezco que nos hubiéramos encontrado en este camino. Soni, Héctor, que privilegio decir somos MOVMX. Jaelita, Lina, Maria de los Ángeles, Daniela, Junior, Kike, mi alma les ama infinito, les agradece haber estado conmigo y haber transitado este año poniendo tanto de sí para comprender, para crear, para corregir, mi mente sabe que se quedó pequeña ante las inmensas capacidades que siempre demostraron y que hubieran requerido de mi parte otro tipo de acompañamiento y mi cuerpo, les lleva en el corazón por haber estado siempre cuidándome. Carito, AnaM, Nico, Esteban, José María, Cami, Jesús, Anita, Diani, Vicky...  GRACIAS GRACIAS GRACIAS. A todas y a todos… GRACIAS!!! Son un equipo increíble y es un orgullo inmenso haber transitado este año con ustedes y un privilegio que agradezco con mucho amor. 

Este año ha sido para mí un año privilegiado. Desde el lugar donde me encontraba, acudí a la señal en el cielo que lanzó Raúl desde España, y me subí en el team de aventura de coordinación latinoamericana, con Mauro y Rosa, a la red inmensa de Frena la Curva. Una montaña rusa de emociones, de retos, de tiempo sin dormir, de horas conectadas, de palabras, un tejido de afectos, de poner lo mejor de sí, de fortalecer los lazos de confianza, de recordar la gran ñoñada que son los laboratorios donde nos hemos encontrado, de agradecer infinito aprender con el equipo de innovación de la SEGIB, de MEDIALAB Prado, de abrazarnos ante la incertidumbre, ante el miedo, ante la angustia, de crear ante lo desconocido, de buscar anticiparnos para ayudar, de intensidad, de tiempos que parecen infinitos… que año tan largo cuando uno habla desde las emociones que implicó, porque fue eso, una total montaña rusa cada decisión, cada momento, cada junta, cada palabra no pensada en cuidar de la otra o del otro… cada sensación y sentimiento para sobreponernos y tomar decisiones. Mauro, Rosa, Giovanna, LuisH, Raúl… gracias por todo el cariño… David, Rox, Victor, Mariana, Claudia, Rodo, Celia, Alma, Sofia, Viri, Gonzalo, TODAS las personas de Frena la Curva por favor que si no la nombre es por la cabeza olvidadiza… A TODAS GRACIAS!!! GRACIAS por este tejido. 

Este año ha sido un año privilegiado. Marisol, Fernando, Paty, Rocio, Tere, mi red de personas tejedoras en México, Erick, Marito, Ross, Lore, Berenice, Astrid, Karem, Paola, Nash, Chucho, Alicia, Gaby, Emmanuel… GRACIAS por ser mi familia en México y mi circulo de cuidado en esta tierra… a mi hermana y a mi hija GRACIAS GRACIAS GRACIAS porque cuidaron de mi con todos mis detalles de este año que me revolcó y paró de cabeza mi cuerpo físico, mi yo mental y transformó mi yo espiritual… sin este tejido de cuidados y el contar con los médicos que me están ayudando a sanar en este camino no hubiera sido posible que mi YO entendiera lo que le pasaba y que decidiera y asumiera que debía cuidarse y ponerse en el centro de su atención. 

Este año ha sido un año privilegiado. Llegamos al Paraíso. Y a Adriana, Edith y Gabriela, a Abigail, las incluyo en este escrito de agradecimiento porque confiaron en nosotras y nos permitieron entrar a la casa de la familia, al Paraíso. Por Roberta y por Juan que cuidan de nosotras en la casa y que nos han venido conociendo junto a nuestros nietos, doy gracias también. Gracias al pueblito :) a Chinconcuac bonito, a Doris, al señor de la tienda, a la comunidad bonita del centro con la que me saludo cuando salimos al mercado; gracias hasta a los señores de los caballos, que me hacen recordar que salí de chilangolandia a un espacio para los cuidados.

Este año ha sido un año privilegiado. Me puso a mí en el centro, me hizo recorrer mis miedos, me llevó a llorar las distancias, me enfrentó con mis propias angustias, y con todo y lo que pasó dentro mío, hoy estoy aquí, sana dentro de lo que se puede, de pie y completa para cuidarme más y centrarme en el espacio de los afectos que debo construir para mí, para mi familia, para mis comunidades, para mis tejidos, para mis conexiones vitales. Este año recorrí la ansiedad y la depresión en cuerpo propio y el trasegar de los meses me llevó a entender y enfrentar el diagnóstico de un proceso que me acompañará toda la vida y que debo asumir poniéndome en el centro. Aprendí qué la fibromialgia existe y cómo se manifiesta y he venido entiendo qué debo hacer para estar sana y seguir tejiendo. Además, el 22 de noviembre tuve que someterme a una cirugía bilateral de cataratas y, solo hasta estos días de diciembre en que el postoperatorio va quedando atrás, he entendido cómo me estaba afectando y cómo se combinaba con los otros escenarios de salud sobre los que estaba transitando. Y pa’cerrar, tendré que retomar y asumir hábitos más saludables para detener el avance de la artrosis en mis rodillas que complementó el cuadro de mi cuerpo físico y mental del 2020. 

Cuando escribí mi nota para este año, nunca pensé que esa manifestación del año de la Escucha se convertiría en ese llamado tan profundo desde la ruptura para escucharme. 

2021 el año del Kintsugi



En 2020 me rompí. Me rompí mentalmente y mi cuerpo físico también se rompió. A pesar de ‘la inteligencia emocional’ que suponía trabajada por ‘la eda’ y de mi experiencia en emergencias y atención humanitaria, la incertidumbre de marzo, abril y mayo - en particular en México; el ‘ambiente’ general en el que estaba moviéndome, tejiendo, buscando ayudar para ayudarme de alguna forma, terminó poniéndome en un espacio donde me rompí hacia adentro. Cuando ya decidí mudarme y llegamos por fin al Paraíso, en Julio mi cuerpo dijo aquí es el lugar para ‘explosionar’ y comencé a observarme y sentir como en medio de un entorno de cuidados mi cuerpo descargaba todo el estrés, la acumulación de ansiedad y el exceso de angustia con el que lo llené en el primer semestre. No sé si la fibromialgia me llevó a eso, o eso me llevo a la fibromialgia… pero me rompí. 

Este año será el año del Kintsugi.

"Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. 

Ellos creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso. 

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. 

El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. 

Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto.

Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos o nos lastiman.

¡Cuán importante resulta el enmendar! 

Cuánto, también, el entender que los vínculos lastimados y nuestro corazón maltrecho, pueden repararse con los hilos dorados del amor, y volverse más fuertes.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtud... 

La prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto" KINTSUGI - RESILIENCIA

Durante el 2020 hablé mucho de resiliencia y comencé a estudiarla de la mano de Giovanna y de la experiencia y conocimiento de Henry Peralta, sin embargo solo hasta durante estos últimos meses he entendido que el proceso va mucho más allá desde lo que está quebrado y más allá de la intención de regresar a ‘la normalidad’. 

“Saber valorar lo que se rompe en nosotros nos aporta una serenidad objetiva. Apreciémonos como somos: rotos y nuevos, únicos, irreemplazables, en permanente cambio.” Kintsugi, la belleza de las cicatrices de la vida.

El 2020 fue un año doloroso para muchas familias que perdieron a sus seres queridos; fue angustiante para muchas personas que no tuvieron formas de trabajo dignas que les permitiera un sustento aún quedándose en casa; fue la demostración de la fuerza y fortaleza de las personas del servicio médico que pusieron incluso su propia vida en servicio de la salud de quienes se infectaron por el coronavirus; fue un año de ansiedad para quienes tuvieron que cambiar sus hábitos, aislarse, estudiar y trabajar desde casa. 

Para mí, el 2020, fue parte de lo que describí antes, pero sobretodo, fue la certeza de que me rompí. 

“A veces, es el azar el que nos lleva al punto de ruptura; otras, somos nosotros mismos, con nuestras elevadas expectativas no cumplidas y la avidez de novedad, los que nos metemos en el hoyo.” 

Me metí en el hoyo en forma profunda, mi cabeza se congestionó y se volvió confusa, dejó de procesar a altas velocidades y mi multitasking decidió apagarse. Me vi y me supe débil, frágil, cansada… observé cómo no estaba a la altura de lo que se requería de mí, pero sobretodo como no estaba a la altura de lo que yo esperaba de mí, de lo que yo quería de mí. 

Hace unas semanas todo confluyó en saber que construiré el 2021 como el año del “Kintsugi”. Retomaré todos esos elementos maravillosos que me han traído hasta el lugar en el que estoy y que me han llevado a ser #laaraña que soy y los volveré a unir sin ocultar mi fragilidad e imperfección y juntarlos con el oro de mis telarañas afectivas, fortaleciéndome desde mi vocación de servicio y desde mis capacidades para ayudar a los procesos comunitarios, colaborativos, olas creativas y multiplicadoras. Desde 2008 me cambié la vida tejiéndome en mundos conectados y tengo la firme convicción de que en este 2021 nos necesitamos tejiéndonos en mundos afectivos, cariñosos y humanos, actuando desde la resiliencia creativa comunitaria que nos ayude a conformar comunidades y sociedades más felices, que se viven en el presente y se disfrutan más desde la esencia misma del compartir y no desde el afán de crecer económicamente y del poseer materialmente. 

Creo firmemente que de este 2020 saldrán muchos procesos que nos ayudarán a reparar un mundo roto. Soy una convencida de que construyendo desde lo comunitario podremos pensar en el decrecimiento como un escenario factible. Vernos más en el presente en la felicidad de vivir y compartir con las personas que nos rodean, de formarnos como seres más empáticos con el ambiente que nos soporta y ser parte de un ecosistema donde aportemos desde nuestras amplias capacidades. No podemos buscar una normalidad como la que hasta aquí nos trajo; tenemos las herramientas, las tecnologías, para llevarnos en un sentido permacultural y es hacia allí a donde siento que el año del ‘Kintsugi’ podrá llevarnos.

Dediquémonos a estudiar el Kintsukuroi, tomémonos el tiempo para construir el presente, vivamos un día a la vez, aprovechemos cada hora y cada minuto del día para ser felices, para respirar, para magnificarnos ante la naturaleza que aún insiste en protegernos y darnos lo mejor de ella. 

Abracemos árboles cada que podamos, caminemos descalzas/descalzos sobre la tierra, sobre el césped, sembremos, busquemos cultivar nuestros propios alimentos, procuremos reducir al máximo el consumo, reutilicemos y reciclemos y sobre todo construyamos con nuestras familias y nuestras comunidades ambientes afectivos que nos permitan ser felices, SER FELICES, SER FELICES. 

En honor a lo que vivimos este 2020 recordemos que lo más importante se encuentra en LA FELICIDAD que generamos en las personas que queremos y con las personas con las que recorremos el camino y en LA FELICIDAD que nos generan estas experiencias. 

FELIZ 2021

Seamos maestras y maestros del Kintsukuroi

Que nuestros Kintsugi nos recuerden nuestra fragilidad e imperfecciones pero sobre todo que ese oro de nuestras fortalezas, virtudes y vocación de servicio nos hagan lucir como los maravillosos seres humanos a los que estamos destinados ser. 




Mi nota de cierre del 2019: 2020, el año de la escucha
Mi nota de cierre del 2018: 2019 El año de la PALABRA y del PRESENTE
Mi nota de cierre del 2017: La PAZ comienza conmigo
Mi nota de cierre del 2016: Responsabilidad y disciplina... disciplina y responsabilidad: Bienvenido 2017
Mi nota de cierre del 2015: 2016: a ser equipo
Mi nota de cierre del 2014: 2015: El año de #lacarrera
Mi nota de cierre del 2013: 2014: El Año del Compromiso
Mi nota de cierre del 2012: 2013: Año del aprendizaje
Mi nota de cierre del 2011: 2012 a conjugar el verbo CONSTRUIR
Mi nota de cierre del 2010: Bienvenido 2011 - mi año del ¿por qué? y del ¿para qué?
Mi nota de cierre del 2009: Sentido común: Mi deseo para el 2010
Mi nota de cierre del 2008: Una despedida al 2008 con todo el amor del mundo
Mi nota de cierre del 2007: El año de la araña: Feliz 2008
Mi nota de cierre del 2006: Gracias por un maravilloso 2006
Mi nota de cierre del 2005: Comenzar un nuevo año con un nuevo hogar... LA LIMPIEZA

martes, 31 de diciembre de 2019

2020, el año de la ESCUCHA


Esta es mi nota de agradecimiento número 15.

15 años de agradecer a la vida todo lo que me permite crecer en el año anterior y 15 años de comprometerme con un destino que construyo en mis pasos.

2019, fue definitivamente mi año del PRESENTE. Abracé cada momento en forma intensa y permití que la vida me bendijera disfrutando cada momento, en cada lugar, con las personas con las que estuve, haciendo que cada instante fuera un momento de felicidad.

Arranqué el año en una situación de incertidumbre, que en otras épocas me hubiera llevado a un estado de ansiedad de esos que ya había sufrido en muchas ocasiones. Sin embargo, como había decidido vivirme un día a la vez, no alcancé a darme cuenta de las pocas horas que habían pasado del nuevo año cuando me llamaron a una ñoñada nueva, a explorar una apuesta periodística innovadora. interesante, independiente, un reto de vida en México... y así me convertí en integrante del equipo CUESTIONE. Aprendí muchísimo, compartí mucho de lo que el camino me ha traído, disfruté un equipo maravilloso, diverso, que se complementa... y me enfrenté a mi yo recorriendo la ciudad para ir a laborar; ratifiqué mi decisión de vivir cual tortuga o caracol, con mi casa encima para no perder la vida en el tráfico. (Mi rentero me dijo que antes aguanté). Definitivamente ir a Mordor (Santa Fe) no es un paseo para hacer más de una vez en la semana. Declarado. 

A mitad de año vino LA MARAVILLA de la palabra y del presente en este nuevo año. La bendición de ser invitada a ser parte de MOVILIZATORIO; luego de varios años de acompañar al equipo, de disfrutarme siendo #laaraña en #ElAvispero, el mundo conspiró para que me dedique solo a tejer. Escribo con los ojitos aguados todavía de la emoción. Gracias Juli, por hacer que 'el mecenas' fuera una realidad; gracias Lina, Mariana por abrazarme a ser parte. Un reto profesional y personal enorme iniciar la oficina en México; una oportunidad increíble ser parte de un equipo tan ñoño, de muchas personas intensas, de muchas mujeres porque somos MUCHAS, una oportunidad para aprender en sororidad; una bendición poder dedicarme a construir tejidos para la movilización en este país que ahora es mi patria también y con la posibilidad de extender las redes en forma más dedicada en Colombia y Latinoamérica. Han sido meses maravillosos de aprender y comienzan los tiempos claves para soltar el hilo y generar las conexiones que van a hacer que las cosas sucedan. 

Me viví en el presente genuino agradeciendo a cada persona con la que me encontré, con quien aprendí, con quienes no me entendí, con quienes discutí; cada persona que me retó, que me regaló una palabra, con quienes me di un abrazo. 

Y de esos abrazos, agradezco infinitamente el abrazo de vida que me permitió brincar el charco por primera vez, el 2019 tiene la marca de Paris y de Dubai. Mis pies caminaron rápidamente en Una noche en París por una ciudad inmensa que se presentó a mi vista, que amé a primer contacto, que se hizo amable a través de la voz de Helena que me llevó en un recorrido maratónico por los lugares parisinos que tenía que conocer y a los que voy a regresar para reconocerlos. Y luego llegué a Dubai y me llenó los ojos una cultura de la que sé que seguiré aprendiendo; sigo maravillada con un Ministerio de la Tolerancia y creo infinitamente que hay muchas conversaciones pendientes con las mujeres de Emiratos y con las mujeres jóvenes de Emiratos, en particular. Astrid mi alma, mi corazón y mi espíritu infinitamente te agradecen lo que se hizo posible. Sabemos que viene un 2020 donde nuestros tejidos se fortalecerán y que seguiremos creciendo como mujeres, como madres como profesionales y como amigas intensas que aman su tierra. 

Este año estudié mucho. Retomé mi Doctorado que lo había puesto en pausa. Me sumé a una red increíble en México con mi grupo del curso de Cambio Climático para Activistas y seguí intensando en la Academia de Innovación Política de Asuntos del Sur con los cursos de Resiliencia en contextos políticos violentos y el Programa de Formación SISA - Mujeres Activando. Me sumé a DEMAC e hice dos talleres simultáneos de autobiografía. GRACIAS Citlalin, GRACIAS Lourdes por acompañar de corazón este inicio de camino de autodescubrimiento.  

Fui a Colombia dos veces, fui a Mérida, fui a Paris y a Dubai en una misma semana, y he recorrido la Alameda y Reforma en Ciudad de México infinitas veces con mis nietos. Agradezco los caminos de corazón y agradezco con amor las dificultades que amigas y amigos y que en mi familia vivimos este año porque aprendimos más, nos aprendimos más, nos descubrimos de otra forma y recogimos con amor desde el dolor lo que nos ayudará a seguir caminando.

En 2019 nací como mexicana. 

GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS por estar conmigo este año. 
Por ayudarme. Por escucharme. Por aguantar mi intensidad. 
Por retarme. Por enseñarme. Por disfrutar aprender conmigo. 
Gracias por escribir, por leer, por estar aquí para conversar. 
Gracias 2019 por mi familia. 
Gracias 2019 por ustedes.

2020, el año de la ESCUCHA. 


En las últimas semanas me he encontrado reflexionando sobre lo que mi cuerpo quiere para el próximo año. Escuchándolo más sabio, más mío, más tranquilo, más agradecido. Y sintiéndolo desde mis cambios recientes, en los últimos meses, he descubierto que entraré en estado de aceptación, por un lado y de cuidar mi ser, mi yo, en forma más natural por el otro. 

Si bien todo el 2019 fue un año de movilización constante en el mundo y en Latinoamérica, y en especial en los dos últimos meses en Colombia, mi compromiso con el 2020 es ESCUCHAR más lo que el mundo nos está diciendo, más lo que el universo nos está transmitiendo, más lo que niñas y niños, mujeres y hombres jóvenes están exigiendo. Estamos en una situación de no retorno en el planeta y la única forma de responder a la exigencia y a la esperanza de las próximas generaciones es ESCUCHARNOS para hacer las transformaciones necesarias, urgentes, drásticas, trascendentales. Tendremos que "incomodarnos", reinventarnos, deconstruirnos personal, cultural, económica, política y socialmente para 'sobrevivir'.

Mi compromiso de vida profesional requerirá toda la ESCUCHA este año para lograr un tejido en México de confianza, que se rete a aprender, que disfrute construir en conjunto, que crea en la posibilidad de ser amplificadora de una ciudadanía que se fortalece trabajando en equipo. ESCUCHAR para crear, para tejer, para fortalecer tejidos. 

ESCUCHAR para estar presente. No para reaccionar, ni para opinar. 
Un 2020 donde debemos abrir espacios para ESCUCHAR a quienes no acostumbran ser escuchadas o escuchados. 
Un 2020 para escuchar la divinidad que opera a través nuestro y permitirle obrar. 
Escuchémonos no solo para dolernos, escuchémonos para sanarnos. 
Escuchémonos para encontrar los puntos en común que pueden acercarnos, no para señalar y discutir los aspectos que 'nos dividen' porque nos demuestran que somos diferentes. 

ESCUCHARNOS para ser felices, 
para que los ruidos dejen de distraer los momentos y los lugares que nos merecemos para fortalecer nuestros tejidos de vida y crecer desde adentro. 

Por un 2020 lleno de letras, de palabras, de voces. 
Por un 2020 donde la ESCUCHA se transformará personalmente en una gran producción de contenidos. 

Mi regalo de agradecimiento a un año inmenso de crecimiento y de bienvenida a un año maravilloso para ESCUCHAR y fortalecer nuestros tejidos de vida. 

PENSAR CON OTROS - publicación en línea de Guadalupe Nogués 




Mi nota de cierre del 2018: 2019 El año de la PALABRA y del PRESENTE
Mi nota de cierre del 2017: La PAZ comienza conmigo
Mi nota de cierre del 2016: Responsabilidad y disciplina... disciplina y responsabilidad: Bienvenido 2017
Mi nota de cierre del 2015: 2016: a ser equipo
Mi nota de cierre del 2014: 2015: El año de #lacarrera
Mi nota de cierre del 2013: 2014: El Año del Compromiso
Mi nota de cierre del 2012: 2013: Año del aprendizaje
Mi nota de cierre del 2011: 2012 a conjugar el verbo CONSTRUIR 
Mi nota de cierre del 2010: Bienvenido 2011 - mi año del ¿por qué? y del ¿para qué?
Mi nota de cierre del 2009: Sentido común: Mi deseo para el 2010
Mi nota de cierre del 2008: Una despedida al 2008 con todo el amor del mundo
Mi nota de cierre del 2007: El año de la araña: Feliz 2008
Mi nota de cierre del 2006: Gracias por un maravilloso 2006
Mi nota de cierre del 2005: Comenzar un nuevo año con un nuevo hogar... LA LIMPIEZA

lunes, 31 de diciembre de 2018

2019 El año de la PALABRA y del PRESENTE

Un año más de escribir mis agradecimientos al ciclo que cierra y de abrir los brazos para recibir la energía del periodo que inicia.

14 años de abrazarme en la PALABRA con mi historia, mi camino, mis aprendizajes, la conciencia de mis responsabilidades y el agradecimiento pleno a cada segundo vivido.

Leer el mensaje que escribí hace un año y recorrer cada uno de los escritos de estos 14 años es un ejercicio de afectos con mi propia vida. No puedo más que estar agradecida con cada segundo que me trajo hasta este hoy y conmovida por las maravillosas personas con quienes he construido cada momento del camino.

Definitivamente, 2018 ha sido el año literal del reconocimiento de que la construcción de PAZ comienza conmigo. He aprendido a reconocer mis silencios, a mantenerme en el presente, a escuchar más, a hablar menos, a observar más, a respirar más profundo. No he dejado de hacer lo que me apasiona y no he dejado de ponerme a disposición de servir como la vida siempre me ha permitido hacerlo, pero indudablemente, este año en particular, aprendí a construir la PAZ desde adentro mío, a reconocer otras formas, otras dinámicas, otras oportunidades.

Sigo teniendo la fortuna de vida de vivirme como #LaAraña y poner mis manos, mi cabeza y mi corazón al servicio de causas políticas en las que creo, de acciones del servicio público que me llenan de vida, de construcciones colaborativas donde me abrazo a las redes de afecto.

Sigo viviéndome entre mi tierra y mi casa... soy infinitamente colombiana, y quisiera ser mucho más conocedora de mi tierra, porque aunque se que he hecho tanto y mucho se también que hay kilómetros de territorio que no conozco y de comunidades de las que puedo aprender... y ese es y seguirá siendo uno de mis compromisos personales y profesionales del alma.

Estoy aprendiendo a ser mexicana, este año por fin, después de 7 años de vivir en mi casa opté por la nacionalidad y ya 'merito' abrazaré 'oficialmente' a esta casa como mi propia tierra. Este año, también me permitió vivirme en el México de los caminos, de la Tierra de EnMedio, de los procesos de cambio y aceptación, de las 'transformaciones', de las personas que en las diferentes instancias de gobierno ponen lo mejor de sí para seguir sirviendo desde la Administración Pública Federal, desde los estados y en particular desde los municipios.

Sigo agradeciendo a la vida encontrarme con las Laboratorios Ciudadanos y tener el honor y el privilegio de ser parte de cada proceso de construcción colaborativa.

Agradezco a la vida que mi familia se abrace desde diferentes latitudes, la bendición de seguir celebrando los cumples de Rosita que ya va por los 106, de vivirme a mis sobrinas y a mi sobrino, aunque sea a la distancia, y de seguir acompañando el amor que mi papá y mi mamá se profesan y profesan a su familia. Desde el cielo, este año nos abraza Jimbo, mi sobrino perruno.

Soy una bendicida porque ya cumplo 25 nuevas oportunidades con mi hija y este año tenemos un nieto nuevo que me trae movida en la vida; bendecida porque ella está construyéndose en su camino, rápido, lento, grande, extenso, lejos o cerca... suyo... solo suyo.

Este año corrí menos en todos los sentidos, pero respiré más... este año mi cuerpo aprendió de sus deficiencias y está en el tránsito de encontrar formas para apapacharme mejor. Este año sigo aprendiendo de mi vida #veggies, no estricta pero si permanente. Sigo experimentando el tener una alimentación basada en plantas que me hace más tranquila, más ligera, más fluída.

Este año abracé, abracé mucho... personas con quienes me reencontré, que visitaron mi casa, a quienes conocí, de quienes aprendí, con quienes tejí. Soy mejor profesional, mejor ciudadana, mejor mujer, mejor ser humano, porque aprendí de cada persona con quien compartí este año. Sin duda alguna, el que usted hubiera estado conmigo en este grandioso 2018 fue una bendición en mi vida.



2019 El año de la PALABRA y del PRESENTE

Haré de mi 2019 un año más PRESENTE, presente desde lo que hago, construyo, creo y comparto. Indudablemente una historia me trajo hasta aquí y es ella la que me ha dado las herramientas para que pueda decir hoy SOY un ser humano con esta imperfección y mía complejidad, y si, abrazo 'un futuro' de buenos anhelos para mi familia, para quienes construyen conmigo y para mi, pero mi 2019 será un más PRESENTE soltando miedos, angustias o expectativas, construyendo con lo mejor de mi, en el momento con la firme certeza de ser FELIZ ahí, cuando esa vida esté pasando.

Haré de mi 2019 un año más de la PALABRA, que me permita participar en más tejidos desde los aprendizajes, pero sobre todo desde fortalecer la PALABRA como herramienta de construcción de tejidos, como herramienta de acercamiento de los afectos, como instrumento que nos permita fortalecer dinámicas de colaboración, de reflexión, de construcción, de observación, de comunidad.

Sigo siendo #LaAraña que usa las herramientas virtuales para redes sociales como instrumento de escucha, de conexión, de vínculo, pero mi 2019 estará más centrado en LA PALABRA que viaja a través de esas herramientas virtuales, de LA PALABRA que se escribe en lo análogo, que se pronuncia mirando a otra persona.

¿Cómo podemos ayudarnos para que LA PALABRA sea una herramienta de construcción que nos fortalezca? este será mi ejercicio 2019 PRESENTE.

GRACIAS 2018 por todo lo que me permitiste ser, hacer y vivir.
GRACIAS a usted que estuvo conmigo unos, pocos, muchos minutos de este 2018.
GRACIAS 2019 por lo que traes contigo, tiempo para vivirnos en EL PRESENTE, tiempo para construirnos en LA PALABRA.


Mi nota de cierre del 2017: La PAZ comienza conmigo
Mi nota de cierre del 2016: Responsabilidad y disciplina... disciplina y responsabilidad: Bienvenido 2017
Mi nota de cierre del 2015: 2016: a ser equipo
Mi nota de cierre del 2014: 2015: El año de #lacarrera
Mi nota de cierre del 2013: 2014: El Año del Compromiso
Mi nota de cierre del 2012: 2013: Año del aprendizaje
Mi nota de cierre del 2011: 2012 a conjugar el verbo CONSTRUIR 
Mi nota de cierre del 2010: Bienvenido 2011 - mi año del ¿por qué? y del ¿para qué?
Mi nota de cierre del 2009: Sentido común: Mi deseo para el 2010
Mi nota de cierre del 2008: Una despedida al 2008 con todo el amor del mundo
Mi nota de cierre del 2007: El año de la araña: Feliz 2008
Mi nota de cierre del 2006: Gracias por un maravilloso 2006
Mi nota de cierre del 2005: Comenzar un nuevo año con un nuevo hogar... LA LIMPIEZA

jueves, 8 de febrero de 2018

#RumboAlLABICxlaPAZ llevo los instrumentos que me ayudan a sentir mejor #Araneae


"Las arañas tejen sus redes para sentir mejor" asegura un equipo de científicos de Oxford que ha estudiado la araña de jardín y sus telas para comprobar cómo ha evolucionado para convertir las señales que recibe en información útil.

#Araneae es un encuentro de aprendizajes recuperados desde el tejido de red de las experiencias en movilización ciudadana y que busca ponerlos a disposición de muchas más personas, que pueden fortalecer sus capacidades y destrezas en a través de la formación y/o capacitación en línea.

Llevo #RumboAlLABICxlaPAZ los instrumentos que me han permitido "sentir mejor" en los últimos 10 años de aprendizaje de vida, con experiencias en movilización social basada en comunicación estratégica, para encontrarme con más manos tejedoras que comparten sus saberes a través de la palabra, el lenguaje, la comunicación y aprovechan los tejidos digitales para fortalecer afectos en las construcciones colectivas.