sábado, 5 de enero de 2013

Más allá de tus narices

Hoy le encomiendo a la fuerza vital del universo, a Dios, a la energía que mueve el mundo, al planeta tierra en su inmensa sabiduría que no permitan nunca que mi visión se quede hasta la punta de mi nariz.

Me comprometo firmemente conmigo y con mi futuro a seguir cultivando la creatividad, la curiosidad, las ganas de aprender, de crear, de innovar, de mejorar, de alcanzar cosas nuevas. Que nunca llegue al limbo de sentir que no se pueden hacer mejor las cosas, de no disfrutarlas. Que nunca me acerque a la mediocridad por cansancio, por ignorancia, por impaciencia, por aburrimiento.

Que nunca me conforme con calentar una silla ocho horas para cumplir un horario.
Que mi finalidad de innovar no sea crear la rueda o descubrir que el agua moja.

Que disfrute siempre haciendo las cosas mejor, más eficientes, con mayor visión de oportunidad, más eficaces, con mayor pertinencia.

Que de mi boca salgan soluciones y no problemas.

Que otras personas que llegan a mi entorno no signifiquen nunca una amenaza sino una nueva oportunidad de aprendizaje y de crecimiento personal.

Que ser jefe no se me suba a la cabeza. Que no quiera la cabeza de mi jefe.

Que disfrute siempre conectarme con más personas.

Que acepte las correcciones, observaciones, sugerencias y aportes de l@s demás como una oportunidad de enriquecer mi trabajo, mis propuestas.

Que sea capaz de cumplir siempre mis funciones de la mejor forma posible, pero que encuentre también siempre la forma de aportar más allá sin temor a ser sancionado.

Que disfrute el servicio a mi país, o al país que me acoge; que sea feliz brindando mis conocimientos, habilidades y experiencias como una oportunidad para que más personas edifiquen las suyas y que en verdad construyamos mejoras sostenibles y sustentables.

A la vida que me ha permitido disfrutarla, que pueda seguirlo haciendo desde el lugar donde me encuentre.

(Reflexiones acerca de lo que nunca quiero perder más aún si soy funcionaria publica)