sábado, 18 de agosto de 2012

Para decir GALAN VIVE necesitamos más que una frase

“A los hombres se nos puede eliminar, a las ideas no”

23 años es mucho y a la vez tan poco. 
23 años hacen que no me falle la memoria aún, pero que a la vez sienta que el tiempo a pasos agigantados nos está diciendo que debemos reaccionar para que no solo sea una fecha que se aleja. 
23 años y si, much@s recordamos exactamente qué estábamos haciendo, en dónde estábamos, con quien y cual fue nuestra reacción cuando nos dijeron que habían asesinado a Luis Carlos Galán. 

Y cada año, en este día, nos recorremos sus palabras; nos lloramos las imágenes de su llegada a la tarima en Soacha y el sonido de las ráfagas de ametralladora; escuchamos a su familia, a doña Gloria y a sus hijos; vemos sus imágenes... o bueno, por lo menos así lo he vivido en los últimos 15 años, por las redes, donde quizá compartimos más contenidos que los 5 minutos que le dan en televisión. Pero si, también vemos en los noticieros las notas sobre el magnicidio y nos indignamos ante el hecho de que su crimen siga impune; cada vez repudiamos más a Alberto Santofimio, y abrimos los ojos al escuchar del General Maza Marquez, pero la verdad y la justicia aún no la hemos alcanzado. 

Pero además, al igual que con el asesinato de Jaime Garzón, solemos decir al conmemorar su muerte que ellos viven. Que viven en sus ideas, que viven en las enseñanzas que nos dejaron. Quizá, y es una apreciación personal, Jaime Garzón vive porque en un proceso de 'crecimiento', para no decir madurez, de la ciudadanía hemos aprendido a asumir nuestras responsabilidades ante lo público; intentamos hacer más que taparnos los ojos y dejar pasar... si, lo creo firmemente, que hemos crecido en la capacidad de organizarnos y de hacer, de creer y de alcanzar. Si, aún nos falta mucho, pero vamos creciendo. 

Sin embargo, si me pongo a reflexionar efectivamente sobre Galán y su legado, a pesar de sus hijos, a quienes respeto mucho, no hay dentro de los partidos políticos y dentro de nuestros gobernantes alguien o algun@s que efectivamente demuestren llevar sus banderas. Más triste aún, después de 23 años, como sociedad que estamos 'creciendo', como ciudadan@s que estamos asumiendo la política como nuestro ejercicio, no estamos haciendo 'vivir' a Galán en nuestras acciones y en nuestras ideas. 

No es vivir en el pasado. Ni decir cómo sería Colombia si no hubieran asesinado a Galán, siempre resalto que no es cómo sería Colombia, nos negaron el derecho de vivir a Galán y de saber si se hubiera equivocado o no. Nos negaron a Galán hace 23 años y nos hemos negado a mantener vivo su legado porque no lo tenemos presente en su fondo no solo en sus formas. 

Colombia si ha cambiado, Colombia se ha transformado, no es la Colombia que vivíamos hacer 23 años, pero sin lugar a dudas no es la Colombia que podríamos ser si hicieramos trabajo de fondo y no solo de formas. Si no solo nos pensáramos en transformaciones sino la generáramos participando y siendo actores fundamentales de las transformaciones. 

Galán VIVE, si. Está ahí. Sus ideas están ahí. A la espera de que en verdad lo hagamos vivir en nuestras acciones. De que sus reflexiones alimenten las nuestras y las traigamos al hoy, y nos veamos, y entendamos que las transformaciones no vendrán por elegir a 'un@s poc@s' sino por la participación clara de tod@s en la política, en lo público, en la construcción creativa de la Colombia que queremos, de la Colombia que nos merecemos, de la Colombia que podemos ser. 

Mi homenaje a Galán. Para volver a decir Galán VIVE, a hacer y no solo decirlo. 


"Por la libertad, 
Por la justicia, 
Por la democracia, 
Por la paz. 
Siempre adelante ni un paso atrás. 
Y lo que fuere menester, sea"