jueves, 14 de mayo de 2015

La lección del día: solo dedícate a hacer las cosas bien, el colibrí #ProyectoResiliencia

Como cada mañana,
#Pendragon y yo salimos a caminar por #Reforma.

Estábamos cerca de completar el primer kilómetro de recorrido cuando vi a una señora que junto con su hijo volteaban a ver algo sobre el andén (acá la banqueta); imaginé que era una mariposa.

Al acercarme, me doy cuenta que es un pajarito, pequeño... es un colibrí... que triste, pobrecito, quién sabe cómo murió... sigo un par de pasos más y me dió 'guayabo' pensar que alguien distraído pisara su cadáver, tan bonito como pa'que además le pase eso... y me devolví, mejor quitarlo y ponerlo a la sombra de las plantas de la jardinera.

Pues que me acerco, lo toco y al levantarlo me doy cuenta que el pajarito estaba vivo. Dos personas que iban pasando al tiempo se acercaron a verlo, lástima, si mejor dejarlo en las plantas... me dijeron. Lo alcé, le acomodé las alitas y quedó acurrucado en mi mano.





Ya al estar por soltarlo,
la jardinera no es que fuera grande y boscosa... y dije mejor lo llevo a los carriles centrales de Reforma, al menos ahí si le da por moverse no va a quedar en los pies de alguien...

Y que arranco a caminar con un colibrí en mi mano,
#Pendragon brincaba de vez en cuando a ver que llevaba yo ahí...


En la medida en que avanzaba con el colibrí en la mano,
sentía como acomodaba sus paticas, chiquitas, chiquitas y veía como comenzaba a sacar su lengua,
sus ojitos se veían más vivaces,
pero seguía ahí acurrucado.




Pasando Insurgentes,
llegando al 'camellón' central de #Reforma,
dije... mmm será seguro dejarlo? no parece que se vaya a morir,
¿lo llevo a mi casa? no, pero pobre, en mi casa qué cuidados le doy,
y si voy hasta el Zoológico de Chapultepec y pido que lo reciban...
estaba ya armando el plan de ir de largo en la caminata,
cuando observo unas goticas en mi mano debajo de donde estaba acurrucado el colibrí,
o él traía agua,
o ya estoy sudando de los nervios,
guardé el celular,
y me disponía a cambiarlo de mano para cercar el agua que estaba viendo,
cuando al extender un poco más la palma de la mano,
el colibrí alzó vuelo y subió entre los árboles de Reforma
donde ya no logré seguirlo con la mirada.

Si,
hoy tuve en mi mano un colibrí...

Después de muchas cosas que venían rondando en mi cabeza,
esa sensación de tener en la mano un ser tan maravilloso
y saber que luego de 'descansar' acurrucado emprendió el vuelo,
me reafirmó en mis básicos:
solo debo dedicarme a hacer las cosas bien,
sin estresarme por acelerar las cosas,
o por lo que otras personas 'opinen' sobre mi, o mis acciones,
si las hago bien,
los resultados alzan vuelo,
así ha sido siempre,
y los resultados son agradecidos.

#ProyectoResiliencia