miércoles, 9 de enero de 2013

Cambiar o aprender a aprender

No hay momento de transformación que no genere resistencias, miedos, incertidumbres... No hay intención de cambio que no genere tensiones, 'montañas rusas', inestabilidades. Y a pesar de ellos, ninguno de esos momentos de transformación y/o de intención de cambio pasan sin dejar en su camino grandes oportunidades de aprendizaje. 

Tengo la seguridad que en, y tras, cada momento de transformación, hay oportunidades inmensas de crecimiento. Inmensas, porque sin entrar a analizar el tipo de cambio, el momento de transición nos da el chance de abrirnos a nosotr@s mism@s por todos los sentimientos y sensaciones que experimentamos. Y ese aprendizaje individual e íntimo es más grande que cualquier recompensa de otra especie. Somos el fruto de todas las tensiones que hemos asimilado en nuestra vida, somos el resultado de las transformaciones que hemos experimentado, incluso de las que nos hemos negado a experimentar. 

¿Aprendemos a aprender o cambiamos?

Creo que aprendemos a aprender, 
para aprender a cambiar. 
Cambiamos si aprendemos algo nuevo, 
tanto en nuestro quehacer, como de nosotr@s mism@s. Si somos capaces de observar el día a día con ojos curiosos y ansiosos de experimentar(nos) en nuevas dinámicas. Esos son los momentos de transformación que nos indican que aún a pesar de los temores e incertidumbres, de la inestabilidad y ansiedad estamos en capacidad de disfrutarnos el presente con plenitud. 

Aprendemos con y de l@s otr@s que experimentan con nosotr@s esos procesos de cambio y de transformación. De quienes 'se salen con la suya' y de quienes con su experiencia resiliente nos demuestra dinámicas de construcción. 

Aprendemos de los cambios que asumimos y de cómo nos transformamos. Cambiamos cuando aplicamos lo que aprendimos o cuando decidimos aprender más para mejorar con el cambio. 

... reflexiones en días de resiliencia y en oportunidades de aprendizaje... 

¿Cuánto te disfrutas aprendiendo a cambiar y/o cambiando para aprender?

lunes, 7 de enero de 2013

¿Qué nos falta?

"La imaginación no nace en el vacío" Raúl Cuero

Nos falta saber que nos sobra mucho: 

Muchas capacidades para aprender y crear(nos) cada día, 
muchas oportunidades para reflexionar y pensar si lo que hacemos nos hace felices o cómo podemos hacernos felices con lo que hacemos. 

Momentos sublímes en el día como cuando nos despertamos en la mañana y respiramos y el aire llena nuestros pulmones, o cuando sentimos el agua que toca nuestra piel o la sensación de felicidad cuando damos un abrazo al salir o al llegar a algún lugar. 

Instantes para recargarnos de energía mirando hacia el cielo y recordando que las estrellas nos rodean y que 'las hadas' están en todas partes como dice Jairo Anibal Niño. 

Nos sobran motivos para evitar la mediocridad, para creer, para confiar, para buscar que el trabajo que hacemos en conjunto con otras personas sea cada vez mejor. 

Nos sobran momentos para compartir lo que somos y aprendemos cada día con alguien que puede mejorar su quehacer a partir de nuestra experiencia, de nuestros aciertos y de nuestros errores. 

Nos sobran motivos, oportunidades y momentos. 

Un post cargado de creer en todo lo que somos capaces gracias a la lectura de una entrevista al maestro Raúl Cuero 'La imaginación no nace en el vacío'  

domingo, 6 de enero de 2013

¿Qué vas a dejar para cuándo no estés?

Hoy, recorriendo de nuevo algunos lugares que resguardan historias de la vida de Frida Khalo y Diego Rivera, mi hija me soltó una perla: 
- ¿Qué vas a dejarle al mundo para cuando te hayas ido, cuando te hayas muerto? Además de una hija hermosa claro... 

Acto seguido mamá con reflejo involuntario: 
- No le voy a dejar nada material, le voy a dejar mi trabajo, mis metodologías, lo que yo se hacer para que otr@s lo aprendan y lo hagan. 

Y si... fue un acto reflejo, pero me ha tenido rondando el resto del día una respuesta... o mejor, la misma pregunta. ¿Qué se quedará de mí en el mundo para cuando yo no esté?. Obviamente que después de recorrer y volver a recorrer la Casa Azul y el Anahuacalli uno queda como apachurrado, porque las vidas de Frida y de Diego, sus obras, su estilo, su todo, impregna esos espacios que son el legado que dejaron para cuando ya no estuvieron. 

Hoy, conmigo, con mi hija, con mi familia, con mi país, con mi pasado, mi presente y mi futuro, me la juego a que quede algo para la historia. ¿Qué exactamente? no se. Gracias a la vida, tengo mi nombre escrito en muchas historias de mi familia, mis amig@s, mi país. Pero aún mientras sigan minutos donde pueda respirar, tengo tiempo para crear, para creer, para crecer, para construir, para dejar algo que trascienda de mí, trascienda conmigo y trascienda para otr@s. 

Que no nos quedemos quiet@s en el mundo viendo como pasa, 
que creemos el mundo que queremos, 
que queramos el mundo que legaremos. 

sábado, 5 de enero de 2013

¿Cuándo es suficiente? ¿Hasta dónde es necesario?

Mi tercera celebración de reyes en México y, pues si, aún no asumo completa la costumbre... vamos a ver si mañana por tercer año como rosca de Reyes... pero lo de los regalos de Reyes, vaya, obvio soy mayor y mamá y sería yo quien tuviera que 'regalarse' no creo que la asuma; además vengo de 'los regalos los trae el niño Dios' y pues son el 24 de diciembre y ya. Pero precisamente conversando sobre las costumbres del día de Reyes salió la reflexión del día, en charlada de café, alrededor del caso de una mamá que a su hija de 3 años le da regalos que cuestan algo más de dos salarios mínimos mensuales en México. 

¿Hasta dónde es necesario?
¿Cuándo es suficiente?
Si tenemos suficiente y podemos hacerlo, ¿por qué negar a nuestr@s hij@s esos placeres?

MMM no sé. 

Como madre cabeza de familia, con una hija de 19 años; como mujer que fue madre 'casi adolescente'; como hija de una familia de clase media que se sostiene con el esfuerzo de tod@s l@s de mi casa; como mujer colombiana que de niña y adolescente trabajó en las calles vendiendo bolsas plásticas y luego vendiendo comida y lavando platos, ayudando como lo hicimos tod@s en mi casa cuando fue necesario... Me cuestiona mucho el ubicarme en el hasta dónde es necesario y cuándo es suficiente para nuestr@s hij@s. 

Indiscutiblemente, cada un@ de nosotr@s, como padres o madres, se desvive por darle lo mejor a sus hij@s; por ser el mejor ejemplo; porque estudien en el lugar más adecuado; porque tengan experiencias enriquecedoras; porque 'tengan lo que no hemos tenido' muchas veces... pero hasta dónde el que nuestr@s hij@s tengan lo que quieren y que tengan lo que no tuvimos es razonable para ell@s y su crecimiento, para nosotr@s y nuestro crecimiento como seres humanos, padres, madres, adultos y para el resto del mundo y su crecimiento en condiciones de equidad. 

Si, es complejo, pero darle a una niña de 3 años un regalo de reyes que cuesta algo más de dos salarios mínimos mensuales, creo que es una oportunidad para reflexionarnos sobre qué le estamos dando a nuestr@s hij@s para que sean felices. 

Por lo menos la charla a mi me hizo volver a mirarme, a mirar a mi hija, a pensarnos juntas y a repensarnos sobre el camino andado y sobre lo que viene... 

Que ojalá en la cabeza de cada mamá y de cada papá siempre lo tengamos presente y lo reflexionemos para  construirnos como familias: ¿Cuándo es suficiente? ¿Hasta dónde es necesario?

Más allá de tus narices

Hoy le encomiendo a la fuerza vital del universo, a Dios, a la energía que mueve el mundo, al planeta tierra en su inmensa sabiduría que no permitan nunca que mi visión se quede hasta la punta de mi nariz.

Me comprometo firmemente conmigo y con mi futuro a seguir cultivando la creatividad, la curiosidad, las ganas de aprender, de crear, de innovar, de mejorar, de alcanzar cosas nuevas. Que nunca llegue al limbo de sentir que no se pueden hacer mejor las cosas, de no disfrutarlas. Que nunca me acerque a la mediocridad por cansancio, por ignorancia, por impaciencia, por aburrimiento.

Que nunca me conforme con calentar una silla ocho horas para cumplir un horario.
Que mi finalidad de innovar no sea crear la rueda o descubrir que el agua moja.

Que disfrute siempre haciendo las cosas mejor, más eficientes, con mayor visión de oportunidad, más eficaces, con mayor pertinencia.

Que de mi boca salgan soluciones y no problemas.

Que otras personas que llegan a mi entorno no signifiquen nunca una amenaza sino una nueva oportunidad de aprendizaje y de crecimiento personal.

Que ser jefe no se me suba a la cabeza. Que no quiera la cabeza de mi jefe.

Que disfrute siempre conectarme con más personas.

Que acepte las correcciones, observaciones, sugerencias y aportes de l@s demás como una oportunidad de enriquecer mi trabajo, mis propuestas.

Que sea capaz de cumplir siempre mis funciones de la mejor forma posible, pero que encuentre también siempre la forma de aportar más allá sin temor a ser sancionado.

Que disfrute el servicio a mi país, o al país que me acoge; que sea feliz brindando mis conocimientos, habilidades y experiencias como una oportunidad para que más personas edifiquen las suyas y que en verdad construyamos mejoras sostenibles y sustentables.

A la vida que me ha permitido disfrutarla, que pueda seguirlo haciendo desde el lugar donde me encuentre.

(Reflexiones acerca de lo que nunca quiero perder más aún si soy funcionaria publica)

jueves, 3 de enero de 2013

Sobre la papaya

El onceavo mandamiento insiste: No dar papaya
Y el doceavo: Aprovechar cualquier papayazo. 

Y si uno va y se asoma y busca entender el círculo de información que se está realizando alrededor del tema de la revocatoria de Gustavo Petro, Alcalde de Bogotá, encuentra papaya para convidar y obviamente los que la aprovechan y buscan capitalizarla. 

Indudablemente Bogotá es una plaza más que importante en el ámbito político nacional. Indudablemente que un partido de izquierda lleve por 3 administraciones consecutivas ganando las elecciones es muy diciente sobre la dualidad que se vive en la población de la capital. Indudablemente que Gustavo Petro haya sido elegido 'por encima' de un exalcalde 'reconocido mundialmente por su liderazgo en urbanismo' fue un acto de osadía de quienes le eligieron y de quienes no elegimos a 'otro mejor'. 

Creo en la democracia directa, creo que los ciudadanos podemos generar acciones de plebiscito, referendum y revocatoria. Creo que tenemos un ejercicio por construir en Colombia y en muchos países de América Latina. Creo que Bogotá ha perdido mucho, pero no por culpa de Petro, llevamos un tiempo viendo cómo la ciudad retrocede y no hemos hecho nada. 

Ahora, a estas alturas, ¿es en verdad fundamentada una revocatoria del mandato de Petro? (ya se que no faltará el que me regañe y diga que no puedo opinar porque no estoy en la ciudad y no he estado durante su ejercicio de gobierno sino una semana) pero, en virtud del tiempo que lleva electo y de la capacidad de operación en la función pública, todos los argumentos que Miguel Gómez presentó ante la Registraduría son realmente un reflejo de lo que ha pasado en este año. ¿Es suficiente un año para evaluar la gestión de un gobernante?

Veo en mi timeline de facebook sobretodo a los más aguerridos opositores de Petro enviando documentos para la recolección de firmas. Veo en mi timeline a los más aguerridos defensores de Petro sacándole la historia familiar al Representante a la Cámara Miguel Gómez y asegurando que el exPresidente Uribe está detrás del 'complot'. 

Veo una oportunidad para la ciudad, para l@s bogotan@s, por nacimiento y por adopción, para generar una acción de reflexión sobre las políticas públicas en Bogotá, sobre la construcción de ciudadanía, sobre los avances y los retrocesos, sobre cómo generar una articulación mancomunada para volver a avanzar a pasos agigantados. 

Me aburre vernos polarizados de nuevo entre los 'Petristas' y 'los no Petristas' con una participación de los medios masivos de comunicación mediocre y tendenciosa, que en vez de ayudar a generar valoraciones críticas avivan el hervor en la sangre de los de un lado y de otro; veo una administración pública salida de sus casillas, que se dedica a creerse señalada en todo y que no ha sido capaz de demostrar lo que se ha hecho y cómo; una administración pública que se cree víctima y no demuestra que tiene gente excelente en cargos de alta importancia que están haciendo un gran trabajo por la ciudad, porque les conozco y se de sus altas capacidades lo aseguro. Veo oportunistas tratando de sacar juego de la situación para redituarse políticamente; veo gente salida de sus casillas al defender sus posturas y al señalar supuestos culpables.

Da papaya y no dudes que hay muchos esperando cualquier papayazo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Zapatero, ¿dónde están tus zapatos?

Entre más leo, más leo... 
y procuro escribir después de analizar todo lo que leo, 
porque afortunada y desafortunadamente el acceso a los medios sociales nos ha llevado a otro nivel de espontaneidad, inmediatez y falta de profundidad por los que en otros tiempos castigábamos a los medios masivos. 

Y es que a diario nos encontramos con iniciativas, colectivas y/o personales, donde por la situación del momento perdemos el foco y el norte de objetividad y somos capaces de desatar las más abrumadoras pasiones para defender 'un' punto de vista, nuestro o de otr@s, con el argumento de que los demás engañan, mienten o son un fracaso. 

Y nos enfrascamos encontrando un culpable, un responsable, y dirigimos toda nuestra artilleria hacia 'ese' sujeto (o sujeta) que debe responder por todo lo que creemos está mal, porque nada se hace, porque todo se dice o porque si, es la oportunidad de 'cambiar' que tanto hemos esperado... 

Y... un momento... ¿hemos observado claramente hacia dónde estamos dirigiendo nuestras reclamaciones? ¿Hemos hecho el árbol del problema y encontrado las rutas por las que podemos llegar a las soluciones, directa o indirectamente, solos o con la ayuda de otros?. Si claro, dirán que como ciudadanos estamos en derecho de quejarnos y exigirle al Gobierno, local o nacional, que de la cara y responda por lo que debe responder, por todo lo que no nos gusta, por todo lo que nos disgusta. Pero, ¿claramente es 'esa persona', 'ese despacho', 'esa entidad' quien debe satisfacer nuestras necesidades 'urgentes' de solución? si claro, pero es somos ciudadanos y ellos (el gobierno) debe darnos solución, ellos son los que saben. AHHHH... ¿somos los que tenemos el poder de la información cuando queremos quejarnos pero cuando debemos exigirnos investigar antes de 'lanzarnos' en contra de 'un' gobernante, 'una entidad', 'un gobierno' no tenemos el poder de la información?

Claro es que en la función pública, no tod@s son honorables; que hay corrupción; que hay funcionarios que no cumplen sus objetivos misionales; que hay quienes quieren crear la rueda 'con su nombre en una placa' pero no significa que tod@s l@s funcionari@s sean así, ni que todas las entidades no trabajen. 

Aprovechemos lo que tenemos en nuestras manos, seamos realmente conscientes de cómo podemos explotar nuestras capacidades utilizando eficazmente los medios sociales, seamos fuente de solución, trabajemos en red, pensémonos colaborativamente, incluso colaborando con quienes nos gobiernan, todos estamos en capacidades de aprender. 

Zapatero, ¿dónde están tus zapatos?


martes, 1 de enero de 2013

Aprendiendo de la #horaboba

¿Qué significa cambiar?
¿Qué tiene de diferente un nuevo año?
¿Cómo nos sentimos hoy respecto a ayer?
¿Somos mejores personas? ¿Mejores padres, madres, hij@s, esposas, maridos?
¿Somos mejores ciudadan@s?
¿Qué hizo en nosotros el cambio del 2012 al 2013?

Pues vaya usted a saber... si en verdad tenemos interés en cambiar.

Hace un rato salí a tomar mi 'primera foto oficial #horaboba' del 2013 :)
y al asomarme a la ventana llegó la musa de este post.

:)

No recuerdo hace cuánto comenzó mi #horaboba, creo que cuando llegué por primera vez a México estando en Acapulco los atardeceres me dejaban en estado inmovil y empecé a adueñarme de mi hora boba como un referente al momento en que era tal lo que deslumbraba el cielo que solo podía estar atenta a ello. 

Poco a poco la #horaboba fue siendo el referente de mis momentos con el cielo desde la oficina de mi anterior trabajo; cuando tomé mi apartamento de mis encuentros en la mañana con los volcanes, de la luna sobre Bellas Artes... y si hoy rebusco entre las imágenes que he publicado de #horaboba me voy a encontrar desde muchos lugares comunes y cotidianos, desde la ventana de mi casa o de mi lugar de trabajo, lugares que frecuento, que no cambian, y en horarios similares, con ángulos similares, pero si detallo con mayor detenimiento, ninguna hora boba es igual a la del día anterior, y ninguna será igual a la del día siguiente. 

Cada momento que se vuelve mi hora boba es un momento único, y a pesar de a primera vista se vean y sientan similares, el encanto de cada una me demuestran que todo cambia, el mundo cambia, el cielo cambia, el viento cambia, las nubes cambian, la luna cambia, todo lo que nos rodea está en constante cambio... entonces, ¿nosotr@s cambiamos? realmente, ¿los propósitos de año nuevo son la oportunidad para cambiar por los 365 días que inician?

Claro que podemos cambiar, claro que estamos en disponibilidad de cambiar, en derecho de hacerlo, en deber con nosotr@s mism@s. Cambiar para ser mejores cada día, para crecer, para aprender, para compartir. Pero cambiar realmente no requiere de 'transformaciones' enunciadas, de propósitos de fin de año o de externalidades como cambiar de casa, de ciudad, de país o de trabajo. Cambiar requiere de un compromiso que es tan íntimo como si fueramos el viento que mueve en formas distintas las nubes cada día para que cada hora boba sea diferente. ¿Suena cliché? ¿Retórica? ... Pues cambiar es demasiado íntimo como para explicarlo, para que sea real debe ser interiorizado, pero además para que sea un cambio debe ser consistente. Podemos decir de dientes para afuera muchas cosas, podemos reunir a nuestros amig@s y familia y expresarles nuestras decisiones. Podemos anunciar en las redes que ahora seremos... o que ahora haremos... Podemos buscar demostrar que somos líderes y que ahora hay mayor razones para que nos crean... podemos cambiar de casa, de trabajo, de ciudad, podemos comprometernos a ir al gimnasio, hacer dieta, aprender otro idioma, etc. pero ¿cambiar? 

Sin alarma, creo que si cambiamos, y la verdad cambiamos con mayor facilidad frente a lo que parece expresado arriba.

Yo me he comprometido conmigo misma a que sin importar si cambio de trabajo, de casa, de ciudad, de país, mis cambios se verán expresados en hacerme una mejor YO cada día. Quiero que mis cambios se vean reflejados en una evolución personal, como mujer, como ciudadana, como madre, como hija, como hermana, como ser humano. 

Quiero cambiar cada día para aprender más y aplicar lo aprendido y que cada día yo me transforme transformando las condiciones de vida de otr@s al tiempo que comparto lo que sé, lo que aprendo, lo que creo, lo que vivo. 

He aprendido de la #horaboba que podemos hacer de cada día una experiencia única e irrepetible, pero que como seres humanos podemos, y debemos, aprender de cada una de ellas para ser mejores. Para mí ese es el significado de cambiar. 

Bienvenido 2013, por 365 nuevas oportunidades para aprender, 
por 365 nuevas oportunidades para cambiar y ser mejores.