sábado, 3 de octubre de 2009

GALÁN VIVE


- De lo que se me había quedado por escribir.

¡¡¡Mataron a Galán!!!

y en mi barrio, en el callejón, en la tienda, los González sobre todo, Luz Marina... lloraban.
Y mi mamá, mi abuela y yo... estábamos pegadas al techo.
No sé cuánto tiempo estuvimos con mi hermano parados en la puerta del callejón esperando... escuchando como en el barrio el ambiente se tornaba triste, tras las noticias que iban llegando.
Y mi papá no llegaba... y no aparecía... ( llegó tarde, estaba con un amigo tomando en el Restrepo, y allá lo agarró la noticia... y según él se afanó para arrancar para la casa... jejee)

El caso es que hoy, o más bien desde los días en que se cumplieron 20 años de la muerte de la Galán y hoy de nuevo, sigo recordando lo que significó ese día para mí, para mi familia, para mi barrio, gaitanista, galanista, liberal... pero por sobre todo que significó la muerte de Galán para el país... y la importancia de decir Galán Vive!!!

Ni antes ni después de Galán tengo recuerdo de algún político que hubiera marcado tanto el ejercicio del voto en mi familia. Es más. Del único candidato del que se pegaron afiches en la ventana fue de Galán. Uno de los recuerdos más claros de mi niñez es salir con mi papá, mi mamá, mi abuela, mi hermana y mis dos hermanos a votar por Galán... y que nosotros cuatro salíamos con la punta del dedo índice pintada de rojo. (#yoconfieso que por muchos años creí que los liberales 'nos teñíamos' el dedo de rojo y que había tinta azul para los 'godos').

No sé que le pasó al resto del país cuando mataron a Galán... yo sé y recuerdo lo que sucedió en mi casa, en mi barrio... Liberales, históricamente; Gaitanistas, tanto que tengo más recuerdos del busto de Gaitán en la Cra 24 con Calle 22 sur que de la placa en el lugar donde lo mataron; y Galanistas... por convencimiento. Lo que sucedió en mi familia y en mi barrio ese día es que nos mataron la esperanza. Y no es una frase de cajón. En mi familia no se volvió a creer en alguna posibilidad de cambio. Desde Galán hacia acá solo se han visto 'más' de lo que no queríamos padecer.

El asesinato de Galán, el asesinato de tantos otros. La muerte de miles de personas de 'aquella generación trágica' solo nos dejaron el alma adolorida, herida de muerte, desesperanzada, con temor, con miedo, con desconfianza...

No sé si Galán hubiera sido diferente, esa era nuestra esperanza.
No sé si con Galán Colombia hoy fuera diferente, esa era nuestra esperanza...
Y la mataron, la asesinaron, las balas que acabaron con la vida de Galán acabaron también con nuestra esperanza...
Así como las balas que han acabado con la vida de millones de personas en la historia de este país han acabado con la esperanza de millones de familias.

Cuando comenzó la campaña Galán Vive, la asumí con esa esperanza asesinada, observando que en su honor y porque 'podían asesinar al hombre pero no a sus ideas' mi compromiso y el compromiso de quienes lo vivimos es precisamente 'hacer que sus ideas se hagan más fuertes'. A Galán lo asesinaron, y con él asesinaron nuestra esperanza en él, en lo que él significaba para nuestra generación, pero precisamente en su honor, no puedo resignarme a matar mi esperanza, la esperanza que me acompañará hasta el último día de mi vida, la esperanza de que cada día sea mejor.


Galán Vive, porque mi esperanza VIVE, la esperanza que recae en mi responsabilidad de que el mañana sea distinto y sea mejor. Por eso Galán VIVE.