martes, 1 de enero de 2013

Aprendiendo de la #horaboba

¿Qué significa cambiar?
¿Qué tiene de diferente un nuevo año?
¿Cómo nos sentimos hoy respecto a ayer?
¿Somos mejores personas? ¿Mejores padres, madres, hij@s, esposas, maridos?
¿Somos mejores ciudadan@s?
¿Qué hizo en nosotros el cambio del 2012 al 2013?

Pues vaya usted a saber... si en verdad tenemos interés en cambiar.

Hace un rato salí a tomar mi 'primera foto oficial #horaboba' del 2013 :)
y al asomarme a la ventana llegó la musa de este post.

:)

No recuerdo hace cuánto comenzó mi #horaboba, creo que cuando llegué por primera vez a México estando en Acapulco los atardeceres me dejaban en estado inmovil y empecé a adueñarme de mi hora boba como un referente al momento en que era tal lo que deslumbraba el cielo que solo podía estar atenta a ello. 

Poco a poco la #horaboba fue siendo el referente de mis momentos con el cielo desde la oficina de mi anterior trabajo; cuando tomé mi apartamento de mis encuentros en la mañana con los volcanes, de la luna sobre Bellas Artes... y si hoy rebusco entre las imágenes que he publicado de #horaboba me voy a encontrar desde muchos lugares comunes y cotidianos, desde la ventana de mi casa o de mi lugar de trabajo, lugares que frecuento, que no cambian, y en horarios similares, con ángulos similares, pero si detallo con mayor detenimiento, ninguna hora boba es igual a la del día anterior, y ninguna será igual a la del día siguiente. 

Cada momento que se vuelve mi hora boba es un momento único, y a pesar de a primera vista se vean y sientan similares, el encanto de cada una me demuestran que todo cambia, el mundo cambia, el cielo cambia, el viento cambia, las nubes cambian, la luna cambia, todo lo que nos rodea está en constante cambio... entonces, ¿nosotr@s cambiamos? realmente, ¿los propósitos de año nuevo son la oportunidad para cambiar por los 365 días que inician?

Claro que podemos cambiar, claro que estamos en disponibilidad de cambiar, en derecho de hacerlo, en deber con nosotr@s mism@s. Cambiar para ser mejores cada día, para crecer, para aprender, para compartir. Pero cambiar realmente no requiere de 'transformaciones' enunciadas, de propósitos de fin de año o de externalidades como cambiar de casa, de ciudad, de país o de trabajo. Cambiar requiere de un compromiso que es tan íntimo como si fueramos el viento que mueve en formas distintas las nubes cada día para que cada hora boba sea diferente. ¿Suena cliché? ¿Retórica? ... Pues cambiar es demasiado íntimo como para explicarlo, para que sea real debe ser interiorizado, pero además para que sea un cambio debe ser consistente. Podemos decir de dientes para afuera muchas cosas, podemos reunir a nuestros amig@s y familia y expresarles nuestras decisiones. Podemos anunciar en las redes que ahora seremos... o que ahora haremos... Podemos buscar demostrar que somos líderes y que ahora hay mayor razones para que nos crean... podemos cambiar de casa, de trabajo, de ciudad, podemos comprometernos a ir al gimnasio, hacer dieta, aprender otro idioma, etc. pero ¿cambiar? 

Sin alarma, creo que si cambiamos, y la verdad cambiamos con mayor facilidad frente a lo que parece expresado arriba.

Yo me he comprometido conmigo misma a que sin importar si cambio de trabajo, de casa, de ciudad, de país, mis cambios se verán expresados en hacerme una mejor YO cada día. Quiero que mis cambios se vean reflejados en una evolución personal, como mujer, como ciudadana, como madre, como hija, como hermana, como ser humano. 

Quiero cambiar cada día para aprender más y aplicar lo aprendido y que cada día yo me transforme transformando las condiciones de vida de otr@s al tiempo que comparto lo que sé, lo que aprendo, lo que creo, lo que vivo. 

He aprendido de la #horaboba que podemos hacer de cada día una experiencia única e irrepetible, pero que como seres humanos podemos, y debemos, aprender de cada una de ellas para ser mejores. Para mí ese es el significado de cambiar. 

Bienvenido 2013, por 365 nuevas oportunidades para aprender, 
por 365 nuevas oportunidades para cambiar y ser mejores.